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La emoción que puede generar más momentos de frustración y estrés dentro de las familias, es la rabia. Hay niños que no saben controlar esta potente emoción y estallan en cualquier lugar; en una reunión familiar, en medio del supermercado… Los padres, a menudo, no saben cómo controlar esa ira y acaban enfadándose. Estas rabietas se ven como algo reactivo y negativo, sin ningún tipo de utilidad, salvo llamar la atención o mostrar el descontento del niño.

Pues bien, sonará extraño, pero la rabia es una emoción de gran utilidad, que no debe de ser censurada, sino reforzada justo en el momento y la intensidad adecuada. Nuestra función como padres es la de enseñarles a regularla, a identificar momentos donde sería más correcta otra emoción y a cómo expresarla.

Las emociones son un mundo apenas inexplorado por los seres humanos… Nos enseñan muy poco a controlar nuestras emociones y sobre todo a entenderlas. Como cualquier emoción, la rabia supone una incógnita para cualquier niño. Estos pequeños no conocen ni entienden sus emociones, sienten que aparecen al azar y no sienten control sobre ellas. Las emociones positivas son vividas como un autentico regalo, pero las negativas solo les traen castigos y enfados. Debemos enseñarles que estas emociones negativas no son malas, sino que debe de usarse en ocasiones y de una forma determinada.

Hoy os explicaremos “la técnica de las cinco preguntas”, basado en el artículo de Ángel Rull en El Periódico. Esta técnica ayudará a los más pequeños a aceptar y manejar de forma correcta esta emoción tan complicada; la rabia. Por lo tanto, os explicaremos, como evitar las rabietas.

¿Qué es la rabia?

Esta pregunta se les debe de hacer a los niños directamente. Es importante para que los niños diferencien esa emoción de las demás y colocarla en su correspondiente lugar. Se pueden utilizar cuentos o historias para que nos ayuden a basarnos en ejemplos y relacionarlo con ejemplos que ellos hayan vivido: “La rabia es esa emoción que sientes cuando tu amigo te quita el juguete»

¿Qué es lo que me enfada?

Con esta pregunta haremos que el niño piense en aquellas situaciones que le provoquen enfado, ira o frustración. Hay que pensar en las formas más amplias de la emoción, no solo en los ataques más explosivos.

¿Cómo reacciona mi cuerpo a las rabietas?

Las emociones van unidas a sensaciones corporales directas. Estas señales nos avisarán de los momentos en los que nos estamos enfadando. Detectamos la emoción, la expresamos y, en caso de que corra peligro de elevarse, buscaremos una forma de reducirla.

¿Qué hago cuando me enfado?

Normalmente los niños cuando se enfadan tienen conductas explosivas como pegar a otra persona, gritar o romper cosas. Es importante identificarlas e ir mostrándoselas una a una para que el niño las identifique y las interiorice. Qué vean que reacciones tienen en esos momentos, estaría bien gravarlos e teatralizarlos para que puedan verlo de una manera más clara.

¿Qué puedo hacer cuando me enfado?

Las opciones que se pueden dar a la hora de reducir el enfado dependen de cada niño. Las alternativas más utilizadas son la búsqueda de la seguridad, en la relajación y en ejercicios alternativos al enfado, como pintar en otra habitación o saltar durante unos minutos.

Es importante resaltar que la rabia es una de las emociones que peor gestionamos los adultos. Esto se debe a que durante la infancia no nos enseñaron a controlarla. Así pues, es importante que los más pequeños puedan ir un paso más allá y puedan ir aprendiendo a entender y gestionar esas emociones negativas para así utilizarlas adecuadamente.

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