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El síndrome de Ulises o el duelo migratorio

Actualmente la emigración se ha vuelto un fenómeno recurrente a causa de los conflictos económicos, políticos, religiosos que hay en Europa y en todo el mundo. Esto hace que la emigración se haya convertido en un proceso que para millones de personas pueda generar unos altos niveles de ansiedad y estrés los cuales impiden la correcta adaptación en sus nuevos hogares. Estas características se explicarían por el síndrome de Ulises:

El síndrome de Ulises o el síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple hace referencia al héroe griego el cual sufrió incontables adversidades y peligros en sus viajes. Según relata Homero en “La Odisea”, el héroe vagó durante diez años por las costas del Mediterráneo conociendo a los ciclopes, tempestades de Poseidón, los cantos de las sirenas, etc. Durante este viaje, Ulises añoraba su tierra de origen pero le era imposible volver a casa.

Caracterítisticas del síndrome de Ulises

El síndrome de Ulises es un síndrome el cual se caracteriza por una tremenda dificultad por adaptar-se a su nueva cultura y costumbres haciendo que sea actualmente un problema de salud mental emergente en los países de acogida de los inmigrantes. Este síndrome contribuye a acelerar o desarrollar ciertas patologías que podrían hallarse latentes en aquellos que los sufren. Por ejemplo, personas con predisposición a desarrollar brotes psicóticos pueden verse susceptibles a aumentar el riesgo de su aparición a causa del estrés y de ahí que la cantidad de patologías sean mayores en el colectivo de emigrantes que en la población normal.

La persona que tiene que emigrar padece de unos determinados duelos ya que tiene que dejar todo lo que tiene y conoce en su país de origen, eso hace que se le activen los niveles de estresores a causa de la anticipación por su nuevo contexto: como será su nuevo hogar, que costumbres tendrán, que será lo que se le exigirá como nuevo ciudadano, etc. El síndrome de Ulises se caracteriza por sentimientos de soledad, tristeza y miedo, de quieres tienen que rehacer su vida en otro país.

Dos maneras de llevar el duelo

Si los emigrantes viven este duelo migratorio como una circunstancia positiva y donde la acogida del nuevo hogar ha sido favorable (Una buena integración social, laboral, escolar, etc), la nostalgia de eso que se ha perdido puede llegar a contrarrestar con logro esas metas impuestas por ellos mismos, dando lugar a superar este fenómeno con éxito, lo cual ayuda mucho en el proceso de reestructuración de la persona emigrante, percibiendo el nuevo entorno como no amenazante ni peligroso. El individuo, entonces, se sentirá empoderado y dueño de su libertad y capaz de controlar su futuro. Por el contrario, si la situación y las condiciones son desfavorables a la persona, se produciría el síndrome con mucha más dificultad agravando los síntomas y haciéndolo mucho más difícil de superar.

Necesidades psicosociales del emigrante

Tanto en el síndrome de Ulises como en el duelo migratorio en si es importante que estas personas cuenten con un apoyo social efectivo, ya que no tienen suficientes redes de amigos ni familiares que contribuyan a reducir este impacto del estrés aculturativo. Hace falta también que se les ayude a formarse profesionalmente ya que así podrán ascender en la escala social del nuevo país. El sentimiento más generalizado en este fenómeno seria la frustración, por eso es tan importante ayudarlos a incorporarlos en sitios de trabajos en los cuales estén cualificados, es decir, a su nivel profesional ya que si no es así pueden generar fuertes procesos depresivos. Otra necesidad que tienen es que deberían de contar con espacios sociales donde ser aceptados y reconocidos de manera cultural, económica y espiritual. Y finalmente sería bueno contar con una ayuda especializada de salud mental, donde el tema migratorio se analice como causa y efecto de distintos padecimientos físicos y psicológicos en las primeras etapas de llegada al país. Es importante saber que no solo sufre este duelo migratorio quien se va, sino también quien se queda.

Las 9 fases de la emigración

Es importante dejar claro que estas fases no se dan para todo emigrante por igual ya que la variabilidad entre personas es tan grande como personas hay.

  1. La euforia y optimismo durante los primeros años en la nueva cultura, con unas altas expectativas de éxito
  2. Atención exclusiva a todo lo nuevo
  3. Ver los aspectos positivos de la nueva cultura
  4. Desatención a los aspectos negativos de la nueva cultura
  5. Desilusión paulatina
  6. Atención a los aspectos negativos de la nueva cultura, critica y cinismo
  7. Nostalgia del país de origen y atención exclusiva a los aspectos positivos de la cultura de origen
  8. Rechazo a la cultura de acogida
  9. Adaptación al país de acogida

La elaboración del duelo migratorio

El duelo es un proceso el cual necesita un tiempo para ser superado. No solo podemos tener duelos de las muertes de los seres queridos, sino que un duelo en si es la pérdida de  un “objeto”. Los mecanismos de defensa que los emigrantes utilizan para elaborar este duelo, serian los siguientes:

  • Negación: “ es lo mismo estar en mi país que aquí”, “ a mí no me afectan estos cambios”
  • Proyección: “ aquí la gente es muy diferente”, “ en mi país no hacemos las cosas tan mal”
  • Idealización: “ mi país es el más bonito del mundo y es donde se come mejor”, “ allí si que se vive bien”
  • Formación reactiva: se caracterizaría para hacer lo contrario de lo que demanda el impulso, en el intento de amoldarse a la nueva cultura intenta rechazar su cultura de origen.
  • Racionalización: separan el componente afectivo del cognitivo, evitando así el sufrimiento

¿Soluciones?

Actualmente no existe un protocolo concreto elaborado para estos casos, sin embargo, existen una serie de recomendaciones a tener en cuenta:

Se propone establecer dispositivos de alerta que permitan conocer con anticipación situaciones que conlleven riesgos para la salud mental del inmigrante (acciones preventivas), sensibilizando especialmente a ONGs, servicios de atención primaria de salud, servicios de salud laboral, servicios sociales y servicios educativos.

Potenciación de las redes naturales de apoyo en aquellos individuos que se encuentren aislados y con mayor riesgo de exclusión. Por eso es tan importante realizar unas buenas políticas de integración social.

Dentro de los dispositivos de atención directa, abordar desde una doble perspectiva: individual, familiar y grupal. Para el síndrome de Ulises es muy eficaz las terapias en grupo para integrarse en la sociedad, haciendo talleres de autoestima, con apoyo psicológico.

Es obvio que ante las altas situaciones de estrés que viven estas personas es previsible que haya un mayor riesgo de alcoholismo, psicosis, depresiones, etc. Y tratar a un emigrante con estos problemas y encima con pocos apoyos sociales, dificultades con la comunicación lingüística, cultura, etc.  Es muy difícil. Por lo que la prevención es fundamental con estas personas que padecen situaciones extremas y que lo único que buscan es un futuro mejor para ellos y sus familias.

“Migrar se está convirtiendo hoy para millones de personas en un proceso que posee unos niveles de estrés tan intensos, que llegan a superar la capacidad de adaptación de los seres humanos” (2004: p.39). – Joseba Atxotegui

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