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LA APLICACIÓN DE LA CIENCIA: La aparición de la psiquiatría como disciplina médica

La aparición de la profesión de la mente y los trastornos mentales no es hasta el siglo XIX, aunque la idea de que esto son enfermedades del cerebro se remonta antes de la era cristiana. En la época victoriana, por lo tanto, supuso un gran adelanto para el estudio de la salud mental.

Adolf Meyer, fue uno de los psiquiatras más importantes de esa época el cual intento involucrarse en el cuidado de los pacientes en los hospitales a causa de las malas calidades de los servicios que recibían. Intentó también comprender las historias de los pacientes y no solamente sus síntomas ya que pensaba que iba todo junto.

Emil Kraepelin también fue el psiquiatra alemán más importante del momento el cual proporcionó las bases intelectuales a la teoría e investigación de la psiquiatría moderna, pionero en la ciencia de la psicofarmacología y psiquiatría intercultural. En esa época, se decía que todo psiquiatra tenía que arreglárselas con su propio sistema de diagnostico ya que la comunicación entre investigadores era casi imposible. Una de las cosas características de Kraepelin fue que para él no se requería llegar a conocer muy bien a sus pacientes sino que se limitaba a considerarlos portadores de síntomas en vez de personas con una historia personal determinada.

Durante la época victoriana hubo un aumento de personas que buscaban tratamiento para las enfermedades mentales. Esto hizo incrementar las plazas en los hospitales y las críticas a los abusos, azotes y golpes que sufrían los internos y también a las condiciones que tenían que acostumbrarse. Hay muchas evidencias de pacientes en las cuales relatan los abusos sufridos por los psiquiatras de algunos manicomios. Este incremento de demanda de tratamiento mental hizo que algunos psiquiatras tuvieran manga ancha para probar e investigar las últimas ideas de esa época.

Las tres técnicas que se generalizaron más en diversos países fueron la terapia electroconvulsiva, leucotomía prefrontal y la terapia de coma insulítico .A principios de los años 40 se instalaron varias maquinas de electroshock en la mayoría de hospitales psiquiátricos. La leucotomía frontal se aplicaba después de aturdir al paciente con electroshock donde a continuación se infiltraba un instrumento el cual iba destruyendo parte del lóbulo frontal con ayuda de un martillo. Se consideró un método para tratar a todo tipo de enfermos y con el cual causaron muchas discapacidades o muertes a causa del daño cerebral infligido. El coma insulítico también se administró imprudentemente en la medicina física el cual hacia inducir al coma a los pacientes con esquizofrenia entre otros.

Es evidente que aquellos médicos solo querían encontrar tratamientos efectivos para la cura de sus pacientes y con estas aplicaciones, encontraron una oportunidad por donde intervenir. En esa época había pocas alternativas a parte del psicoanálisis de Freud.

John Friedberg, M.D., “Shock Treatment, Brain Damage, and Memory Loss: A Neurological Perspective”, American Journal of Psychiatry, Vol. 134, No. 9 (September 1977), p. 1010.

En este artículo el autor intenta explicar que la TEC no es una terapia tal y como dicen algunos de sus defensores. Esta técnica produce alteración en la memoria, inteligencia, confusión y también las emociones humanas normales, por lo tanto, lo único que hace es dañar el cerebro y no curarlo. En algunos países ya se ha prohibido aunque por ejemplo en EEUU, según Todd Zwillich y Laura J. Martin, estiman que alrededor de 100.000 pacientes reciben cada año terapia electroconvulsiva.

Daniel J. Carlat, dice “el principal problema de la TEC es idéntico al problema con la medicación psiquiátrica. Aunque la TEC funciona, no tenemos idea de cómo o por qué”. No saben cómo esta estimulación cerebral ayuda a tratar la depresión, aunque sí que presuponen que esta estimulación eléctrica funciona al alterar las sustancias químicas cerebrales. Las conclusiones a las que han llegado a pensar sobre la TEC es que daña el cerebro lo suficiente como para poner en peligro lo que piensa el “paciente” para así eliminar cualquier cosa que no le gustaba en su mente. No sólo en el transcurso de la depresión, la esquizofrenia, manía, catatonia, bipolar, el delirio, la ansiedad…sino en lo que sea. Por lo tanto, lo que haría que el paciente mejorara seria la incapacidad para pensar con claridad acerca de lo que le estaba molestando.

Los psiquiatras afirman falsamente que la TEC consiste en una pequeña cantidad de electricidad que se pasa a través del cerebro. Por ejemplo, Nancy Andreasen, profesor de psiquiatría de la Universidad de Iowa, en su libro describe el TEC como “una pequeña cantidad de electricidad a través del cerebro” aunque no especifica cual es esta pequeña cantidad. La electricidad en TEC es tan grande que puede quemar la piel de la cabeza donde se colocan los electrodos. Para eso, utilizan un gel conductor para evitar estas quemaduras. Esta electricidad es tan fuerte que a veces puede romper los huesos de los pacientes durante las convulsiones. Para evitarlo, inyectan un paralizante muscular.

Jeanett Norden, profesor de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, dice que en cada convulsión las neuronas mueren y que por lo tanto es muy importante contar las convulsiones. Dice que los psiquiatras quieren eliminar lo “malo” (pero que también es bueno) como el pensamiento y el comportamiento por inducir convulsiones y matando neuronas.

Aun teniendo pruebas de que la TEC perjudica el cerebro, la biblioteca Nacional de Medicina y los Institutos nacionales de Salud, afirman de modo tranquilizador que la TEC es un tratamiento muy eficaz y generalmente seguro. Este daño cerebral incluye hemorragias cerebrales, edema, atrofia cortical, espacios perivasculares dilatados en el cerebro, fibrosis, gliosis y parte del tejido cerebral destruido.

Otro problema es que los psiquiatras suelen utilizar dosis más altas de electricidad para la TEC “unilateral” que la “bilateral”. La explicación seria que ésta necesita más energía eléctrica para causar una convulsión cuando se sorprende una porción más pequeña del cerebro. Detrás de las partes donde se administra la TEC unilateral son las partes responsables del discurso verbal y las habilidades matemáticas. El problema viene dependiendo de cuál sea tu hemisferio dominante te afectará de un modo u otro. Por lo general, la parte del cerebro destinada a obtener la electricidad del TEC unilateral se llama no dominante. Este lado supuestamente se encarga de nuestra emotividad y sexualidad, capacidad artística, creativa y musical, funciones inconscientes, percepción visual y espacial, capacidad atlética i la memoria.

Aun así, podemos decir que esta parte “no dominante” del cerebro considerada menos importante, sí que lo es ya que son las bases individuales de cada persona “el yo” sin la cual nos convertiríamos con personas sin vida y sin sentido.

Esta violencia contra las personas cuyas tristezas u otro pensamiento o comportamiento se etiqueta de enfermedad mental a menudo es negada. Por ejemplo, el instituto nacional de salud mental afirma falsamente que “los pacientes siempre proporcionan el consentimiento informado antes de recibir la TEC”. El miedo que dan al amenazar con los electroshock les ayuda a que los pacientes no opongan resistencia y hagan todo lo posible para cooperar con el fin de evitar un destino similar a otros pacientes.

Un motivo importante para la administración de la TEC es la ganancia que eso conlleva. Cada uno cuesta sobre los $2000. Los psiquiatras y sus compañeros de trabajo que admistran la TEC están participando en la destrucción de la atención de la salud enriqueciéndose mientras se perjudica y aterroriza a sus llamados pacientes. Aun así, la mayoría de los psiquiatras han admistrado TEC ya que suelen necesitar hacerlo para completar la formación en psiquiatría.

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