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LOS CASOS HIKIKOMORI, LOS JÓVENES INVISIBLES

El fenómeno Hikikomori se traduce como “el aislamiento” y hace referencia a la conducta de rechazo hacia la sociedad japonesa actual. Así es como los psicólogos nipones denominan a aquellos “jóvenes adultos” que viven recluidos voluntariamente porque son incapaces de seguir el ritmo tan exigente de la sociedad. Son adolescentes que deciden encerrarse en sus hogares dejando sus estudios y trabajos. Con el crecimiento demográfico de las ciudades japonesas se ha dado este fenómeno entre la población más joven de este país. El aislamiento es tanto a nivel social como familiar, ya que el encierro es en un lugar de la casa que incluso sus familiares no pueden entrar.

Algunas explicaciones que podemos dar en la terminología occidental, es que estos chicos sufren de fobia social o problemas de ansiedad social. Esto puede ser originado por agorafobia, trastorno de personalidad por evitación o timidez extrema.

¿Qué puede originar el Hikikomori? 

Hay diversos factores que terminarían por surgir esta conducta antisocial por parte de los adolescentes:

La presión de los padres puede ser un gran factor por la que podría llegar a originarlo. Al ser un país dónde la tasa de natalidad esta registrada como una de las más bajas, hace que estos tengan la mayoría sólo un hijo. Esto hace que los padres de estos chicos focalicen todas sus esperanzas de futuro, tanto a nivel académicas o no, a éstos creando una presión demasiado fuerte los cuales muchos no llegan a soportarla. La presión podría llegar a aumentar, más aún, si los resultados que obtiene el hijo no son suficientes para él o para el que se esperaba de sus capacidades.

A esto se suma el cambio social y económico que se ha vivido durante los últimos años dónde actualmente los jóvenes no vislumbran un futuro tan claro como el que esperaban sus padres al acabar la universidad.

Pero el factor más determinante es la rigidez social de la cultura japonesa la cual transmite mucha presión a los jóvenes, de quieres se espera la excelencia en las actividades que desarrollan

Síntomas habituales

El síntoma principal de este fenómeno es evitar toda la presión exterior de la sociedad, los cuales reaccionan con el encierro en sus habitaciones o alguna parte de la casa de sus padres por periodos largos de tiempo, los cuales suelen ser años.

Las características de estos chicos suelen ser poco sociales, sin amigos, normalmente pasan la mayor parte del día durmiendo y por la noche viendo la televisión o jugando a videojuegos.  Se les llama “solteros parásitos” (expresión japonesa) para nombrar a este tipo de chicos que viven de sopas instantáneas y viven en casa de sus padres ya que gozan de mayor comodidad.

El aislamiento de la sociedad normalmente comienza de manera gradual ya que antes de que se produzca este encierro, son chicos que empiezan sintiéndose tristes, van descuidando sus amigos, se vuelven inseguros, tímidos y más introvertidos. Normalmente el problema comienza en la adolescencia, tras sufrir casos de hajime (acoso escolar) o falta de adaptación a las exigencias externas. El hecho de que sean objeto de burla o acoso en sus colegios puede ser el detonante de que acaben escondiéndose en sus casas.

La única vía de comunicación con el exterior es a través del ordenador, la televisión y los videojuegos en línea. Aun así, hay casos extremos que ni siquiera interactúan por redes sociales.

Efectos del hikikomori

Los efectos que se observan al cabo de un tiempo, a causa de este poco contacto social y aislamiento prolongado, es principalmente un gran efecto a nivel cognitivo, junto con al perdida de habilidades sociales y una perdida de referentes morales necesarios.

Este encierro, conlleva a adentrarse en el mundo de la televisión, videojuegos o Internet lo cual se convierte en su pasatiempos principal. Es la única vía de comunicación externa que tienen para informarse o interaccionar.

A largo plazo, cuando los hikikomori finalmente (a menudo después de unos cuantos años) regresan al mundo real por su propia voluntad, tiene que afrontar el problema de haber perdido muchas de sus habilidades sociales, así como años de estudio, lo que agrava la reintegración. Temen que los demás descubran su pasado como hikikomori, y se muestran vacilantes con la gente, especialmente si son desconocidos.

Los padres de los rebeldes

En un principio, la mayoría de los padres se limitan a esperar que el niño supere sus problemas y regrese a la sociedad por su propia voluntad. Lo ven como una fase que el niño ha de superar. Además, muchos padres no saben qué hacer con un hikikomori, y simplemente esperan debido a la falta de otras opciones.

Los padres normalmente no fuerzan (o se tarda mucho en hacerlo) de forma radical al niño para que vuelva a integrarse a la sociedad. Tener un hikikomori en la familia es a menudo vergonzoso y por ello lo ocultan a sus vecinos y su comunidad. Los colegios y asistentes sociales pueden hacer preguntas, pero normalmente no se involucran en la situación ya que creen que es asunto interno de la familia y muchos padres esperan demasiado tiempo antes de buscar una terapia psicológica.

Otra opción que consideran los padres es de enviar a los hijos al extranjero, confiando en que el cambio de ambiente ayude a estos a ser mas autónomos y a salir de ese caparazón. Por el contrario, se encuentran con que los jóvenes lo único que hacen es pasarle el problema a la familia extranjera, siendo ésta la forma en que se conoció este problema en Occidente.

Posibles soluciones para los Hikokomori

Las soluciones propuestas para este problema se dividen en dos puntos de vista: el punto de vista japonés y el otro occidental.

Los expertos japoneses suelen opinar en mantener un contacto permanente sin invadir su espacio e intentar reincorporarlo a la sociedad de manera muy progresiva, mientras que las opiniones occidentales piensan que hay que mantener una postura de firmeza e incluso actuar de manera directa forzando al hikikomori a abandonar su encierro. Aun así, todos concuerdan en que es necesaria una ayuda psicológica, ya que muchos padres se ven desbordados por los problemas de un hikikomori.

A nivel gubernamental, El ministerio de Salud, trabajo y bienestar plantea construir centros de internamiento para enseñar a los jóvenes como ser mas disciplinados y adquirir una preocupación por lograr una carrera profesional. Aun así se debería trabajar, por otro lado, la frustración de estos jóvenes al fracaso, y dar más opciones a los chicos que no puedan llegar a las notas más altas y poder garantizarse igualmente un buen futuro.

Os dejo el documental sobre este fenómeno:

 

 

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