Compartir

El sexo de la violencia y su forma masculina

El sexo de la violencia es un libro de Vicenç Fisas el cual nos quiere mostrar el género y la cultura de la violencia. Es evidente que la violencia no puede tener sexo, aunque sabemos que existe una clara fascinación masculina por la misma.

La violencia es un término general utilizado para describir una conducta humana agresiva y poco amistosa que responde a un instinto de protección contra un determinado peligro. Desde los primeros tiempos en que los humanos necesitamos de colaboración con otros humanos para subsistir, nos implicamos emocionalmente con otras personas de la misma especie.

Si la violencia hubiera sido innata no hubiéramos sobrevivido como especie ya que no hubiéramos avanzado. Esta violencia es algo adquirido de hace diez mil años atrás en el surgimiento de la agricultura, antes, vivían en colaboración y igualdad de sexos.

Esta hipótesis podemos vincularla con la estructura del patriarcado ya que también surgió cuando necesitamos hacer un pacto hombre-mujeres para poder sobrevivir. La violencia, por lo tanto, surge como aprendizaje de esta nueva situación en que la mujer queda en un segundo plano y el hombre se proclama el fuerte de ambos sexos utilizando la fuerza, y por lo tanto, la violencia para someter a la mujer.

Se institucionaliza en la violencia a causa del dominio masculino sobre la mujer en la sociedad en general. Y cómo esta diferencia de sexo ha formado parte inseparable de las formaciones políticas y del mantenimiento de la religión o la economía. Otra herramienta para el control del hombre sobre la mujer ha estado vinculada a la sexualidad. La mujer se consideraba como un objeto sexual a la disposición del hombre. El placer sexual solo lo sentía el hombre y por tanto la mujer debía limitarse a mantener relaciones sexuales focalizadas solo en la reproducción.

¿Realmente el sexo masculino es intrínsecamente más violento?

Cabe destacar que la violencia no es solo un predisponente genético sino que se va adquiriendo según van pasando los años. Extraña que haya una tasa de hombres violentos más alta que la de las mujeres. ¿Realmente es un sexo en el cual predomina la violencia? Es evidente que hay un componente biológico pero también se ha vinculado este factor al ámbito más cultural y social, los estereotipos y los roles de género que desde bien pequeños nos introducen de manera implícita y será eso lo que al final nos condicionara a la hora de comportarnos y actuar. El rol de género masculino se caracteriza por la fuerza, la dominación, la agresividad, etc. Como desde hace años atrás se ha ido conformando un modelo de hombre así, estas características de dominación

Pueden verse relacionadas con que ellos sean más violentos ya que su género permite serlo. En cambio, las mujeres han tenido que ser delicadas, sumisas, agradables, bonitas, etc.  Y aquí la violencia no tiene cabida. Por lo tanto, la violencia si que una cuestión genética pero que es influenciada a posteriori de la cultura y la sociedad que la rodean.

Según Carmen Magallon, las mujeres que son maltratadas responsabiliza en parte a éstas a reforzar las actitudes dominantes de los hombres ya que así se reproducen los roles de género ya que nutren esta situación. No obstante, los hombres son los que tienen la mayor responsabilidad en este tema ya que son los que aplican la fuerza y violencia hacia el sexo que consideran más “débil”. Por lo tanto, se debería de educar a los más jóvenes en primera instancia y luego a los mayores a intentar no reproducir estos estereotipos tan retrógrados que lo único que consiguen es alimentar esta desigualdad de género y posteriormente a la violencia de género.

Casi toda nuestra historia el sexo masculino ha intentado invisibilidar todos esos símbolos, normas, relaciones de subjetividad los cuales han hecho que los conflictos de género estén ocultos bajo estos recursos. Durante estos últimos años se ha estado combatiendo para visibilizar esta desigualdad de género y para que todas las mujeres puedan tener las mismas oportunidades que un hombre. Así, haciendo visibles a las mujeres podrán luchar contra las desigualdades. 

El poder de los micromachismos

Victoria Sau, tocando el tema de los micromachismos, describe muy bien como la pequeña violencia que los hombres hacen hacia las mujeres de manera inconsciente y muy sutilmente detona y hace ver como estamos envueltos en una sociedad totalmente patriarcal la cual ya ha conformado una manera de ver y de hacer hacia las mujeres que casi toda la sociedad tiene interiorizado. Como por ejemplo el estar mal visto que una mujer no quiera tener hijos ya que es lo que le toca. ¿Y si esa mujer no quiere tener hijos porque prioriza otras cuestiones o simplemente porque no quiere? ¿Si es una decisión personal y libre, por qué se tiene esa presión social la cual te induce a tenerlos?

Los micromachismos son tan sutiles que si no hay un cambio de mentalidad y sin tener una visión crítica de lo que sucede en nuestras sociedades nunca podremos verlos ni podremos fomentar el cambio para una equidad y igualdad de género.

La violencia está presente en muchos ámbitos de nuestra vida el cual modula muchos comportamientos diarios. No solo se refiere a la violencia de género, la cual preocupa cada vez más en nuestras sociedades, sino a muchas situaciones en las cuales deberíamos intentar formar sociedades más conciliadoras y sin ningún abuso de poder.

 

Dejar una respuesta