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Taquicardia, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, náuseas, hormigueo en las manos, sudoración, inquietud, agobio, inseguridad, bloqueo, torpeza, impulsividad, falta de atención, preocupación excesiva, rigidez, malas interpretaciones, irritabilidad, verborrea, quedarse en blanco… sí, exacto, estos son algunos de los síntomas de la ansiedad. No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni estos la misma intensidad. Cada persona, según su predisposición biológica y psicológica, se muestra mas vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas.

La ansiedad es un estado subjetivo de incomodad, malestar, displacer y alarma que hace que la persona se sienta molesta. Esta emoción aparece cuando el sujeto se siente amenazado por un peligro, ya sea interno o externo. Es una sensación incomoda que se debe a múltiples factores dependiendo de cada individuo y de cada situación.

Para conseguir reducir la ansiedad y sus síntomas tan molestos, a parte de hacer terapia psicológica para encontrar el motivo o la explicación, se pueden utilizar algunos “tips” para reducirla en esos momentos más álgidos. Estos “tips” se tienen que ir entrenando cada día para poder utilizarlos en los momentos más críticos, por lo tanto, tiene que haber una práctica diaria en los momentos que no tengas ansiedad para integrarlos y aprenderlos correctamente

TIP nº1: Convence a tu cuerpo de que no hay amenaza:

Practica la respiración profunda y la relajación. Adapta algún rincón tranquilo de tu casa con una esterilla, velas, música tranquila y relajante y empieza con tus respiraciones. Poco a poco verás que vas automatizando y aprendiendo a respirar bien. Es importante respirar por la barriga, es decir, al inhalar el aire tienes que fijarte en que tu barriga se hinche y que tus hombros no se muevan hacia arriba. Esto hará que estimulemos el nervio vago y que nos disminuya el estrés y la ansiedad.

TIP nº2: modifica tu ansiedad con terapias artísticas:

Tener alguna afición con connotaciones artísticas ayuda a centrarte en el “aquí y ahora”. Por ejemplo, hacer talleres de cerámica o pintura ayuda a tener tiempo para ti y pensar solamente en el trabajo que estás haciendo. Focalizar tu atención plenamente en lo que estás haciendo ahora ayuda a relajarte y desviar la atención que requiere la ansiedad.

TIP nº3: Construye una imagen mental positiva y piensa en ella durante tus crisis:

El primer paso es construir una imagen mental que tenga una connotación positiva para ti y te transmita tranquilidad y relajación. Por ejemplo, algún momento tuyo disfrutando de un día soleado y caluroso en la playa, el olor de alguna bonita flor, tu perro contento al recibirte después de un duro día de trabajo, etc. El objetivo de esta imagen es que tenga un sentido para ti, que sea lo más exacta posible, que desprenda texturas, olores, sentimientos siempre positivos. Que entre por los cinco sentidos. Tiene que ser muy detallada y muy significativa. Cuando la tengas bien elaborada, piensa en ella durante un minuto cada día. Integra esta imagen tan significativa y positiva a tu día a día para que la sientas como parte de tu vida y así, cuando tengas una crisis de ansiedad, puedas recurrir a ella y te ayude a disminuirla. ¡Pruébalo! Es muy efectivo.

TIP nº4: Hacer ejercicio:

Hacer ejercicio físico ayuda a evitar el exceso de activación del sistema nervioso y a tener un sueño mucho más reparador.

La cuestión no es eliminar por completo la ansiedad, ya que es un mecanismo de defensa que tenemos cuando nos sentimos en peligro. Tener un nivel optimo de ansiedad nos ayuda a estar alerta durante los retos diarios por lo tanto, es importante controlarla y no eliminarla.

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