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TCA, El gran problema de nuestra sociedad

Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) son un problema de gran importancia en nuestra sociedad, a parte de la prevalencia de estas, también por su crecimiento constante. Están presentando cambios importantes; por un lado, que cada vez hay más hombres que sufren este trastorno; y del otro, los que enferman ya no sólo son jóvenes, sino que cada vez llegan a edades más avanzadas (Gracia et al., 2007). Sin embargo, sigue siendo un trastorno mayoritariamente juvenil y feminizado.

La ortorexia, otro trastorno de conducta alimentaria

Aunque los trastornos alimentarios más frecuentes son actualmente la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, existe otro concepto en relación con el individuo y el problema con su alimentación llamado ortorexia nerviosa, descrito por Steven Bratman 1997. Se define como una extremada obsesión y selección de alimentos considerados saludables para el individuo, llegando a configurar con este ritual una dieta restrictiva y un aislamiento social compensatorio (Aranceta, 2007).

Las personas que se identifican como ortorexicas son personas muy sensibles a la hora de evitar los alimentos que contienen colorantes, conservantes, pesticidas y también en la manera de cocinar los alimentos. Las personas ortoréxicas son capaces de dejar de comer si no tienen al alcance productos ecológicos y cocinados de una manera determinada. Con frecuencia, las personas ortoréxicas están relacionadas con las dietas vegetarianas, dietas macrobióticas, dieta de grupos sanguíneos, etc. (Aranceta, 2007). Según Bratman, la mayoría de estas dietas, si se siguen demasiado rigurosamente, pueden llegar a convertirse en la ortorexia.

El vegetarianismo como “posible” factor de riesgo

Así pues, otro factor de riesgo asociado al trastorno de la conducta alimentaria estaría relacionado con una de estas dietas restrictivas, el vegetarianismo (Fisak, Peterson, Tantleff-Dunn y Molnar, 2006), el cual podría ser una manera de disimular la restricción alimentaria patológica ya que se permite evitar comidas muy calóricas, incluyendo la carne y los derivados de ella. Hay estudios que apoyan la hipótesis de que los vegetarianos tienden a tener unos niveles más altos de trastornos de alimentación, en comparación con los no vegetarianos.

Hay que decir que ser vegetariano, complementando los déficits que conlleva no comer carne, no se relaciona con el trastorno de conducta alimentaria, sino que se relaciona cuando esta restricción alimentaria se realiza para no engordar y controlarse el peso y no por a cuestiones de salud alimentaria o ideales.

Los diversos factores del vegetarianismo que correlacionan con el TCA

Así pues, resumiendo las conclusiones extraídas de diversas investigaciones, se puede decir que la edad en que se adopta una dieta vegetariana puede jugar un papel importante, siendo la adolescencia la edad más vulnerable a adoptar conductas de control del peso no saludables ya que podrían utilizarlo como recurso para restringir sin que sus relativos lo sospechen. También cabe destacar que los vegetarianos son más propensos a tener atracones, lo que se relacionaría con las restricciones autoimpuestas de ciertos alimentos calóricos.

Otro hecho importante es que los semivegetariana y los flexivegetarians tienden a ser más restrictivos con los alimentos en general y a sufrir más TCA que los vegetarianos más estrictos. Este hecho se relaciona con que los semivegetariana escogerían esta opción dietética por motivaciones de control de peso, en cambio, los vegetarianos más estrictos podrían elegir por razones éticas.

Otro factor importante que destacar es el tiempo siendo vegetariano, ya que las personas que tenían un trastorno alimentario más grave había sido más tiempo adoptando una dieta vegetariana. Y por último, hay que decir que no todos los artículos estaban de acuerdo en esta relación entre el vegetarianismo y trastornos de conducta alimentaria, sino que había algunos en que no encontraron una relación significativa entre ambos factores.

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